¿Cuántas personas que van a morir hoy saben que éste será el último día de sus vidas?
Todos tenemos conocidos o amigos que fallecieron sin poder concretar planes, sin poder expresar sentimientos, sin poder despedirse de sus queridos.
Y aún así, solemos creer que a nosotros no nos va a suceder.
Si quieres reflexionar sobre la inevitabilidad de la muerte y la impermanencia, aprender cómo aceptar nuestra mortalidad y aliviar el sufrimiento para permitirnos vivir plenamente, sigue leyendo más en este blog.

Acompañar en el proceso de muerte
Tal vez estemos cuidando a un amigo y tengamos la errónea idea de que “él o ella están muriendo y nosotros sólo lo estamos acompañando”.
Los budistas nos cuentan que todos estamos unidos por los hilos de la impermanencia.
Probablemente resulte perturbador decirnos a nosotros mismos: “Yo también estoy muriendo”.
Sin embargo, es cierto.
Todos estamos tocados por la inevitabilidad de la pérdida y la muerte.
Aceptar la impermanencia
Todos hemos experimentado la impermanencia, el cambio. Todo está cambiando constantemente.
Si empezamos a entrenarnos en la observación de la naturaleza cambiante de todo en nuestra vida cotidiana, empezaremos el camino hacia el alivio del sufrimiento que surge del apego a la forma de las cosas.
Practicar la muerte para vivir plenamente
Aceptar la impermanencia y, por ende, nuestra mortalidad requiere revisar nuestras creencias y expectativas respecto de cómo la muerte debería ser.
Podemos comenzar a “practicar la muerte” cada día, a cada instante.
Y entonces, empezaremos a observar cómo muerte y nacimiento se van sucediendo en una interminable cadena de fenómenos, colaborando con el flujo de la vida.
Viviana Bilezker