de acompañamiento
Porque la muerte es parte de la vida, igual que el nacimiento, y ambas suceden en simultáneo. Y al integrar su existencia, nos acercamos a un estado de plenitud, confianza y presencia. Eso es lo que El Faro propone: no prepararse para morir, sino aprender a vivir con la conciencia de que la vida tiene un límite — y que ese límite le da sentido a todo lo demás.
Integrar la muerte como parte de la vida es el primer paso hacia una existencia más plena, más honesta y más presente.
En nuestra cultura se acompaña el nacimiento y se abandona la muerte. El Faro trabaja para cambiar eso.
La muerte no es el opuesto de la vida. Es parte de ella. Esa cosmovisión atraviesa todo lo que El Faro hace.
Desde Buenos Aires hacia Paraguay, Chile, México, Colombia, Uruguay, Ecuador y distintas provincias de Argentina.