Servicio de Acompañamiento a personas con demencia “Validación”
Acompañar a una persona con demencia implica ingresar en un mundo donde las palabras cambian de lugar, donde el tiempo adquiere otra forma y donde las emociones muchas veces hablan más fuerte que la memoria.
Desde El Faro ofrecemos un acompañamiento especializado basado en el Método de Validación, un enfoque profundamente humano que reconoce la dignidad, la historia y las necesidades emocionales de cada persona —incluso cuando la desorientación está avanzada.
La Validación es un método práctico y comprensivo que facilita una comunicación respetuosa, empática y no confrontativa. Invita a entrar en el mundo interno de la persona con demencia en lugar de corregirla o traerla de vuelta al nuestro, reduciendo el estrés y aliviando el sufrimiento tanto de la persona como de quienes la rodean.
Este enfoque puede ser utilizado por familias, cuidadores y equipos de salud, y ha mostrado generar cambios significativos en la relación, la convivencia y la calidad de vida de todo el sistema involucrado.
¿En qué consiste el servicio?
Iniciamos con una entrevista de admisión para comprender la historia de la persona, su nivel de desorientación y la dinámica del entorno.
Luego, un/a profesional formado/a en Validación establece un plan de acompañamiento que puede incluir:
encuentros individuales con la persona con demencia,
orientación a la familia y cuidadores,
recursos comunicacionales concretos,
estrategias para disminuir la angustia y la agitación,
herramientas para fortalecer el vínculo y reducir el desgaste.
El objetivo es acompañar con sensibilidad, con presencia y con técnica, sosteniendo la identidad de la persona en todas las fases del proceso.
Objetivos del servicio
- Favorecer una comunicación empática, verbal y no verbal, que respete el mundo interno de la persona con demencia.
- Reducir el estrés, la agitación y el sufrimiento, tanto de la persona como del entorno.
- Mejorar la calidad del vínculo, promoviendo encuentros más serenos, significativos y menos confrontativos.
- Acompañar las necesidades emocionales que aparecen en cada fase de la desorientación.
- Orientar y aliviar a la familia y cuidadores, ofreciendo herramientas concretas para las situaciones cotidianas.
- Cuidar la dignidad, la historia y la identidad de la persona, incluso cuando las capacidades cognitivas se van perdiendo.
- Evitar el desgaste del sistema de cuidado, promoviendo una mirada más compasiva y eficaz.
- Ofrecer un enfoque centrado en la persona, sus emociones y su bienestar integral.